Titulo: 31 de diciembre.
Fandom: Katekyo Hitman Reborn!
Ship: B26.
Shonen ai.
Palabras: 1090
Comentario: Well...
le dije a una chica que intentaría meterme de nuevo en el fandom,
más concretamente en la ship que pone arriba, y... lo intenté. En
serio, chica que es mi fan(?) y no sé cómo llamarte, me hizo feliz
que alguien leyese aquellos fics que hacía años que había
enterrado y ;;. En cualquier caso, este fic va para ti, dude <3.
Me he vuelto algo fail, peeero espero que te guste uu
—Rana—El
príncipe pateó la puerta de la habitación del ilusionista de los
Varia, la pateó con fuerza. Porque aunque estuviese usando el mismo
tono de voz de siempre, estaba cabreado. Y vamos, joder si lo
estaba—. Rana, o mueves el culo o vete despidiendo de él; el jefe
quiere hablar contigo.
Y
Fran tardó en responder siquiera con un ruido, hecho a propósito,
hacia un mueble o algo. Solía hacerlo para que el príncipe pensara
que se iba a levantar, y nunca acababa moviéndose de la cama.
Pasaron unos cinco minutos hasta que Bel escuchó el condenado ruido
del mueble que quedaba justo al lado de la cama de la niebla. Se
sabía la habitación de memoria, era obvio que sabría qué mueble
era, dónde estaba, y la razón por la que Fran lo golpeó a
propósito: para que el príncipe se fuera de ahí.
Y
claro que Bel captó la indirecta.
Pero
era un príncipe. Mentira; era EL príncipe, y cómo era el príncipe,
se iba de ahí si quería.
—Parece
que alguien va a tirar la puerta abajo, Fran—Amenazó, con un tono
de voz tan, pero tan, feliz, que incluso asustaba. Todo lo que no
asustaba Bel de por sí.
Y,
¡Bueno!, al fin la rana se dignó a abrir la condenada puerta.
Abotonándose los primeros botones de la camisa, y con el cepillo de
dientes entre los labios, echó una rápida mirada a Bel. Una de las
suyas. De esas que poca gente entiende y, vamos, el príncipe las
entendía perfectamente.
Porque
conocía igual de bien a Fran.
Una
sonrisa divertida se formó en los labios de Belphegor, no era la
típica sonrisa dentuda que estábamos acostumbrados a ver; era una
simple curvatura de labios. Una simple curvatura de labios que
demostraba más picardia de la normal. Y estaba dispuesto a decir
algo, cuando una extraña melodía llenó prácticamente toda la Sede
de los Varia.
ㅤ
ㅤ ㅤIt's
Raining Men! Hallelujah! It's Raining Men! Amen! I'm gonna go out to
run and let myself get ㅤ
ㅤ ㅤㅤ ㅤ ㅤabsolutely
soaking wet!
ㅤ
ㅤ ㅤㅤ It's
Raining Men! Hallelujah! It's Raining Men! Every Specimen!
ㅤ
ㅤ Tall,
blonde, dark and lean. Rough and tough and strong and mean.
….
….
….
—Sempai,
¿Se ha tomado el detalle de traer música, solo para que me
despierte?—Preguntó Fran, alzando un poco la cabeza para pirar el
príncipe—Al final resultará que incluso un príncipe de segunda
como usted, tiene un corazón enorme.
—¿Enorme?—Preguntó
Bel, con un tono divertido en la voz. En sus manos había ahora cinco
cuchillos, cinco jodidamente afilados cuchillos. A los que Fran había
aprendido a no tomar en broma, pero tampoco en serio—Perdona, rana,
pero esa MALDITA y sin sentido canción, es la que Luss usa para
ducharse. Es igual de estúpida que él.
—Oh,
los cuchillos de segunda... ¿Me los va a tirar?—Pregunta idiota.
Pero por eso mismo lo hacía. Y, obviamente, ignoró por completo el
comentario sobre Lussuria, porque quizás no llevara tanto tiempo en
la organización, pero lo sabía muy bien.
—Shishishi—Y
la sonrisa de Bel volvió a hacerse sonar. Sin pudor, sin vacilar,
porque Bel se sentía completamente orgulloso de su risa, aunque el
príncipe caído que era su hermano intentara copiarla— Rana,
rana... Enorme va a ser el agujero que te va a quedar en la cabeza.
Corre.
—¿Perdone?
No le escucho. Creo que debería cortarse ese flequillo, porque le
está llegando a los labios y eso puede que le dificulte hablar... si
es que sabe, claro—Aún así, hizo ademán de dar dos pasos hacia
atrás. Seguía mirando a Bel, mientras movía la boca en lentos
gestos, para así “enseñarle” al príncipe cómo vocalizar.
—¿No
quieres correr? Oh, bueno, como quieras—Sonrió, encogiéndose de
hombros mientras, sin previo aviso (como siempre) le lanzaba un
cuchillo que encajó justo en el gorro, como siempre también—.
Espero que estés bien con esa decisión, Fran, porque, ¿Sabes que
día es hoy?
Fran
ladeó ligeramente la cabeza; quizás buscando algún calendario que
le diera la respuesta. Cuando no tenía misiones, Fran perdía
totalmente la noción del tiempo en el que vivía. Y ahora, Fran
estaba de vacaciones. Italia estaba nevada, cubierta de blanco.
Ah...
Varia estaba de vacaciones por la época. ¿Esto era lo que
posiblemente los estudiantes conocían como vacaciones de invierno?
Bueno, en Varia era más conocido como salvarse el culo por unas dos
semanas.
—¿Es
31 de diciembre, sempai?
Bel
sonrió de nuevo, asintiendo con la cabeza mientras se daba el lujo
de llenar su otra mano de cuchillos, alzándola para enseñársela a
Fran.
—¡Exacto,
rana! Has ganado el premio, y sumando el premio con tu regalo para
estas fechas...
—No
necesito que me regale nada. Se agradece el detalle, pero no hace
falta—Le cortó, haciendo que otro cuchillo aterrizara en su gorro
de rana. El jodido gorro de rana del cual un día se iba a cansar, y
se lo iba a tirar a la cara a Belphegor. Solo para que el príncipe
de segunda supiera que se siente cuando te arrojan cosas a la cabeza.
Pero
hoy no sería ese día.
—Bueno...
¡Feliz año, sempai—--! Ojalá se encuentre con su hermano, y
hagan una reunión familiar y.... y esas cosas—Comentó, con el
mismo tono de voz que siempre, la niebla de los Varia, antes de
empezar a mover las piernas con la velocidad que, como joven que era,
aún conservaba.
Y
en fin. Belphegor quizás tenía sus años ya, pero dad por hecho de
que ni lo aparentaba por el físico, ni mucho menos por su condición
física. Y, aunque no fuera una jodida rana, saltaba con tanta
agilidad como una, y rápidamente estuvo arriba de Fran, tumbándolo
bruscamente en el suelo ayudándose de su fuerza, que empujó a Fran
desde los hombros. Una sonrisa ladina volvía a adornar el rostro del
príncpe, acercándose descaradamente a la cara de Fran. Clavando lo
que serían sus ojos en los de la rana, la sonrisa de Bel cambió a
la de siempre; la sonrisa dentuda que, quisiera o no, conseguía que
Fran se estremeciera por dentro. Muy, muy por dentro.
—Sempai,
¿Quiere acabar el año con una pelea? —Resopló, intentando
liberarse—Ojalá las fans dejaran de llamarle príncipe como si
fuera el príncipe azul qu—--
Fran
se calló. Mejor dicho; el príncipe le obligó a hacerlo. Bel se
encargó de que la rana cerrara la boca, besándolo. Para después
levantarme y mirarle altivamente, con la sonrisa de antes dibujada en
los labios.
—Ese
es tu regalo, rana. Y es obvio que lo has disfrutado.
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