
Le miró, frunciendo el ceño. Le decía que siempre tenía esa
cara de perro a la defensiva, de amargado y cabreado, y él le miraba desde
lejos, como anhelando algo que no tenía.
Qué estúpido.
— ¡Iwa-chan, Iwa-chan~! ¿Qué haces ahí tan solo? — Y le saludaba, meneando el brazo como
un estúpido, con esa cara de idiota que llevaba grabada en el cerebro desde
pequeño. Se cruzó de brazos, mirándole.
—¡Hey, Iwa-chan! ¡Mira aquí! —Esa sonrisa radiante, esa estúpida
sonrisa….
Botella de agua en la cara del
chico guap… espera, ¡No, no era guapo! Era un estúpido, un simple y estúpido
estúpi…. Un simple estúpido. Y ahora era un chico estúpido tirado en el suelo.
Escuchó cómo gritaba su nombre y
caía al suelo, de espaldas o de cara ya le daba completamente igual, Iwaizumi
solo apretaba los dientes, acercándose a él y pegándole una patada en el
costado. Ojalá Oikawa Tooru volando.
—¡Cierra
la boca de una vez!
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