Y esto es lo que pasa cuando tienes ganas de OTP, cuando vas a rolearla pero no sabes a quién llevar y cuando te aburres en clase. Punto de vista de Oikawa para pasar el tiempo 

Le mordió la mejilla, divertido y
con ganas de jugar. Bueno, tenía, lamentablemente (aunque él te soltaría un: “¡qué
va, qué va! Ya verás que lo pruebas y te encanta”), esos fetiches; además,
¿Quién se resistía a esa cara de enfadado que ponía? Él no, al menos.
…. Bueno, para el golpe en la
barriga que le propinaban, sí que podría ahorrárselo. Soltó una carcajada,
flojita y dulce, que dejó caer sobre la mejilla de su pobre amigo, y quiso
abrazarlo. Pero tampoco quería llevarse otro golpe, y ese seguro que iba
directo a la cara.
— Qué borde eres —Sonrió,
acariciándole la cabeza alegremente. Mal plan. Golpe en el hombro.
— Piérdete.
Y le vio levantarse, con el
uniforme tan puesto a su manera, tan perfectamente desaliñado, irse a
regañadientes, enfadado como siempre. Pensó que era demasiado arrogante y
estúpido para su gusto (y para estúpidos ya estaba él, pero de todos modos, y
después de tanto tiempo, le era imposible no mirarle la espalda. No seguirle.
Admirable no era la palabra, para él nunca lo iba a ser, simplemente ese gruñón
era... Imprescindible.
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